También Puedes hacer

cristian-zeballos-coaching-empresarial-0

La fructosa

#4 de la serie: “tu versión saludable.”


Así como recomiendo alimentos favorables desde mi esquina de especialización, para nutrir el cuerpo físico, informo también de componentes que pueden llegar a perjudicar las funciones de sus órganos, como en el caso de este artículo que te encuentras leyendo.


¿Sabías que la fructosa no es un “mejor azúcar” para usar en grandes cantidades?


A diferencia de la glucosa que es indispensable para generar energía en las células, tu cuerpo no depende de la ingesta de fructosa. Esta es un azúcar o hidrato de carbono categorizado simple, que se encuentra naturalmente en las frutas, algunos vegetales, en la miel o en forma de sacarosa (glucosa y fructosa), conocida como el azúcar común, en los alimentos endulzados.


La fructosa una vez ingerida no llega rápidamente a la sangre como la glucosa, tiene que ser absorbida en el intestino delgado y va al hígado, donde es transformada en grasa para ser almacenada allí mismo o dada parcialmente a la sangre. Si se consume fructosa en grandes cantidades pasa directamente al intestino grueso sobrecargándolo, ocasionando, por ejemplo, dolor abdominal, flatulencia o diarrea, porque hay pocos, o directamente no hay, sistemas de transportes disponibles para que la fructosa llegue hasta el hígado.


Si se consume de forma natural esta no resulta dañina. Si de lo contrario se consume en exceso, ocasiona intolerancia a la misma, sobrepeso, hígado graso o niveles altos de grasa en la sangre, síntomas tan comunes últimamente en la civilización moderna y que son influenciados por la continua ingesta de fructosa sin llegar a darnos ni cuenta, a convertirse en enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad. Además, persiste el hambre al comer productos endulzados con fructosa y tiendes a comes más de los mismos, porque la fructosa inhibe la hormona leptina responsable de generar la señal de saciedad en el cerebro.


Lo problemático es el consumo de los productos industriales endulzados con fructosa aislada y concentrada y bajo diferentes nombres como: los siropes, jarabe de maíz, jarabe de glucosa, azúcar de frutas o los concentrados de los jugos de las frutas, sorbitol, invertasa, entre otros. Son productos que tienen un precio más bajo que el azúcar común y son mucho más dulces que la glucosa pura, haciendo el procesado de los alimentos muy económicos, por eso cada vez se utilizan más en la industria alimenticia.


Si te estas recién enterando al leer estas líneas, que el consumo de fructosa en grandes cantidades plantea riesgos para tu salud y la de tu familia, implica que tú como consumidor@ deberías estudiar bien, al momento de poner tu compra en el carrito, la lista de ingrediente en los envases de alimentos industriales lo más detenido posible. Ser consciente de lo que adquieres para nutrir tu cuerpo físico.


Si deseas comer algo dulce regresa a los originales: mandarinas, ananás o pinas, bananas, moras, kiwi, papaya etc. porque en los productos naturales esta contenida la cantidad exacta que metaboliza tu cuerpo de fructosa. Las frutas con contenido más alto de fructosa para tener en cuenta y consumir moderadamente son: manzanas, dátiles, peras, fresas/frutillas, mango, arándanos, sandia, uvas... Según la sociedad alemana de nutrición (DGE), son aconsejables comer dos porciones al día de fruta. (la ayuda de medición para el tamaño de una porción es tu mano, que en definitiva llevas a todos lados).


Fructosa no es igual a fructosa y para el organismo hace una clara diferencia si la fructosa proviene de una fruta o como parte de una barra de chocolate, galletitas o bebidas azucaradas. La mayoría de la gente come muy poca fruta para que obtenga efectos negativos de las mismas. Como lo mencioné, las cantidades en que la fructosa se convierte en un problema solo son creadas por la industria alimenticia.