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HIPÉRICO, EL REMEDIO PARA TODAS LAS TRISTEZAS DEL ALMA!

Te doy la bienvenida como cada semana a este espacio dedicado al mágico mundo de las hierbas y sus beneficios para nuestro bienestar.


Hoy quiero contarte de una hierba medicinal que tenía ya desde la antigüedad clásica una gran difusión y amplia reputación, y que no ha disminuido con el paso de los siglos. Estoy hablando del Hipérico o también conocida como Hierba de San Juan o Hipericón. El nombre botánico es Hypericum perforatum L.


Conocida desde la época griega y romana, se dice que su nombre deriva del griego hyperikon (que significa imagen, fantasma), término que según algunos hace referencia a la propiedad que se le atribuía de hacer huir a los malos espíritus y las apariciones, propiedad a la que se le dio mucha importancia durante la Edad Media, durante la cual se sahumaban las casas e incluso se colgaba la planta en los frentes para prevenir el rayo y los incendios. También era creencia que para obtener estas virtudes mágicas del hipérico se debía recolectar en la madrugada del día de San Juan (en el solsticio de verano), que tiene tradición en ritos mágicos pero que coincide con el tiempo en que la planta florece y contiene mayor cantidad de aceite esencial y otros principios activos. También Hipócrates cita su uso como analgésico y contra la ansiedad, así como Plino el Viejo (siglo I d.C.) y Galeno.


Ese uso mágico y protector contra los malos espíritus se prolongó en el tiempo y así encontramos que Piero Andrea Mattioli, famoso médico italiano que vivió en el siglo XVI, cita las propiedades del hipérico para “poner en fuga los demonios” y en el siglo XVII, el médico y botánico holandés Dodonaeus, indica “las sumidades floridas extraídas en vino aromático concentrado por medio de ebullición y bebido muy caliente contra las tensiones causadas por los remordimientos interiores”. En conjunto, el hipérico se utilizaba para curar las más diversas enfermedades, entre ellas lo que era dado en llamar “melancolía”, que se describía como “angustia del alma, acumulación de espíritus demoníacos, ideas negras, ausencia de futuro y una profunda desesperanza”, definición que correspondería a lo que hoy conocemos como depresión.


El término perforatum se debe a que las hojas del hipérico se hallan repletas de unas pequeñas bolsas visibles a contraluz, que parecen pequeños orificios, dando a la planta un aspecto perforado. En éstas bolsas la planta almacena el aceite esencial.


Algunas de las virtudes atribuidas a esta planta, parecen inspiradas por la doctrina de los signos, ya que el hecho de que sus hojas provistas de glándulas translúcidas no parezcan dañadas a pesar de sus aparentes perforaciones, da una idea de su propiedad. Curiosamente, en este caso, no sólo se ha confirmado su acción cicatrizante o vulneraria; sino que ha destacado siempre. De hecho, a ella se refieren varios de los nombres populares de la planta. Sólo en castellano encontramos los siguientes: hierba de las heridas, hierba militar y hierba de la sangre.


Por vía externa, el hipérico tiene efecto cicatrizante debido a su contenido en taninos y a su esencia. Modera la reacción inflamatoria en los tejidos que rodean la herida o la contusión y es antiséptico. Por todo ello, el hipérico se ha usado desde siempre para curar heridas y quemaduras. Actualmente, para esta indicación se utiliza en forma de preparados oleosos (aceite de hipérico), aunque pude utilizarse también como tintura madre de hipérico.


Por vía interna tiene propiedades: antiespasmódica y vitaminínica P, atribuidas a su contenido de flavonoides, por lo que queda justificado que tradicionalmente se haya utilizado en casos de gastritis, espasmos intestinales, asma, hemorragias, varices y fragilidad capilar.