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Ganar fuerzas mediante una dieta adecuada en el tratamiento de quimioterapia

#16 de la serie: “Comer para Sanar.”


La quimioterapia tiene un efecto severo sobre el metabolismo en el cuerpo físico.


Los efectos secundarios de algunos procesos de quimioterapia son graves, debido a que los citostáticos, los bloqueadores de células administrados, no solo inhiben el crecimiento de las células tumorales, sino que previenen la división de las células normales.


Las células cancerígenas generalmente se dividen rápido, es por lo que las citostáticas funcionan bien contra estas y es considerada una terapia eficaz en la medicina convencional. Sin embargo, estos medicamentos afectan también a las células con una tasa de alta división como los son las células productoras de sangre de la medula ósea, las células de la mucosa del tracto gastro-intestinal y las células de la raíz del cabello. Por esto los posibles efectos secundarios de la quimioterapia son náuseas, vómitos, diarrea y la caída del cabello, pero también inflamación de las membranas mucosas, anemia, cansancio y en general una mayor susceptibilidad a las infecciones.


Unas de las razones de los efectos secundarios de una quimioterapia, como la fatiga y el dolor puede ser el sistema inmunológico debilitado y el estado nutricional de las células del cuerpo debido a los fármacos citostáticos.


La nutrición especialmente en la oncología no reemplaza la medicina tradicional, pero influye en el desarrollo y el curso del cáncer. El aporte nutricional es un apoyo importante, una estrategia “co-ayudante” para fortalecer el organismo, para recuperar energías de forma saludable y proporcionar al cuerpo físico un aporte para que logre hacer su trabajo de combate a las células malignas.


La dieta durante la quimioterapia es para estabilizar el peso de la persona y tiene que ser rica, para que el estado de ánimo, que a menudo es deprimido, mejore.


Por esta razón la dieta mediterránea clásica es de una buena opción. Esta tiene en cuenta los aceites categorizados buenos y ricos en Omega-3 al ingerir dos veces por semana mínimo pescados de mar. Los días que no se come pescado ingerir aceite de lino con las ensaladas, por ejemplo, para tener una continuidad diaria de buenos aceites que aportan energía. También ingerir muchas verduras (que estas sean la base de la dieta, pero si no se tiene costumbre a ingerirlas, hay que aumentar lentamente la cantidad, masticarlas muy bien y acompañarlas con líquido, ya que podrían producir dolor de estómago y gases), frutas de bajo contenido en fructosa, nueces, frutos secos sin añadidos de azúcar y pocos hidratos de carbono de granos enteros, los integrales (como arroz integral, pasta hecha con harina integral, etc.).


Hay que tener en cuenta los antioxidantes (como el selenio, zinc y la vitamina C) y sustancias secundarias de los vegetales (por ejemplo, en las plantas silvestres y en los germinados), estos apoyan al metabolismo en general y fortalecen el sistema inmunológico.


Al comer los alimentos llamados vivos, alcalinos, se estarán integrando las vitaminas y minerales necesarios. Si desea m