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EUFRASIA, VER PARA CREER!

Te doy la bienvenida como cada semana a este espacio dedicado al mágico mundo de las hierbas y sus beneficios para nuestro bienestar.


Esta semana elegí una planta con la que tomé contacto y conocimiento recientemente, y me maravillé por las propiedades y la historia de la misma. Estoy hablando de la Eufrasia Officinalis.


Desde hace siglos que se conocen las propiedades de la eufrasia. Es una especie muy popular en la medicina tradicional austriaca. El nombre de eufrasia se deriva del griego Euphrosynia, una de las tres gracias griegas, que se distinguía por su capacidad para traer la felicidad a las almas de los sufrientes, por lo que se puede traducir como alegría o felicidad. Según la tradición, el nombre hace referencia a la alegría que causaba recuperar la vista después de una infección severa. Esta misma palabra sirve para designar al jilguero que, según otra vieja tradición, se dice que fue el primero en usar sus hojas para aclarar la visión de sus vástagos y luego transmitir este conocimiento a los hombres.


De ella se decía que curaba “todos los males del ojo” y se la describía como una fuente de “preciosa agua que clarifica la visión del hombre”. Se le atribuía el poder de devolver la vista al ciego y de alejar el demonio de los ojos. Los grandes herbolarios europeos del siglo XVI la tenían como uno de los mejores remedios para tratar dolencias oculares.


La Eufrasia es originaria de Europa central y Asia, y fue posteriormente introducida en Norteamérica. Su hábitat son pastizales y montañas bajas. Se la considera semiparasitaria, ya que, si bien cuenta con clorofila y todo el sistema para subsistir por sí misma, frecuentemente invade a otras plantas y se alimenta de la savia de estas otras.


Para fines medicinales se emplea toda la planta, y su recolección se hace durante los meses de floración.


Los principios activos que contiene esta planta le confieren propiedades oftálmicas, astringentes, antiinflamatorias, antisépticas, cicatrizantes, estomacales, digestivas, tónicas y estimulantes de los jugos biliares.


Estas capacidades terapéuticas hacen de ésta hierba una excelente aliada para tratar las digestiones pesadas, estimular el apetito, combatir las infecciones de oído y bucales y aliviar la faringitis. Aplicada externamente, detiene las hemorragias cutáneas.


Pero por sobre todo, la eufrasia es la planta reparadora de los ojos por excelencia, incluso su nombre en inglés, eyebright, significa ojos brillantes. Reduce la inflamación ocular y ataca los focos infecciosos provocados por virus o bacterias. Se aconseja utilizar esta planta para tratar la blefaritis, la conjuntivitis, la inflamación de los párpados, los orzuelos y como remedio de apoyo en caso de alergias por polen, ácaros, polvo o humo, que cursen con inflamación ocular. Es idónea además para las molestias derivadas del rechazo al uso de las lentes de contacto. Suele ser parte de los colirios comerciales.


La eufrasia se usa de distintas formas dependiendo el problema el cual se quiera remediar. Sus modos de uso más comunes incluyen:


Extracto (Esencia). Se obtiene a partir de las flores. Este extracto se diluye en agua y se toma antes de cada comida principal. Ayuda a mejorar la digestión. Se puede obtener en tiendas especializadas.