También Puedes hacer

cristian-zeballos-coaching-empresarial-0

EL CORAZÓN DE LA CEBOLLA


Bienvenid@s nuevamente a este espacio herbal! Hoy quiero compartirles la receta de un remedio natural muy simple que yo recibí ésta semana como regalo de una bella persona que hace unos años atrás fue mi alumna en la Universidad, Haydeé. Y digo regalo, porque el día anterior a compartirme la receta, soñó conmigo y que compartía ésta receta que ella utiliza hoy con su niño, y que su mamá utilizó con ella desde pequeña para tratar resfriados, gripes, catarros, bronquitis y laringitis indicado por su pediatra de antaño. Y dice así:


Lavar muy bien una cebolla de cáscara marrón. Colocar en una olla (siempre de preferencia de acero inoxidable) un litro de agua y la cebolla entera (Sí… así enterita) y calentar. Cuando el agua comienza a hervir hace efervescencia. En ese momento retirar la cebolla y preparar con esa agua el té. El sabor es muy parecido sino igual a los sobrecitos muy difundidos de tés antigripales efervescentes. Pues esta versión natural es igual de efectiva y por supuesto natural! Para potenciar los beneficios se le agrega un poco de zumo de limón, una cucharada de miel pura de abeja y unas hojas de menta si se desea. Consumir 2 o 3 veces al día hasta aliviar los síntomas.


La cebolla es un alimento medicinal muy apreciado desde la antigüedad. Su contenido en aceites esenciales (disulfuro de alilo y tiosulfinato) y el flavonoide llamado quercetina le confieren a la cebolla propiedades antiinflamatorias de los bronquios, mucolíticas, antitusivas, expectorantes y antibióticas. Investigando un poco averigüé que los beneficios se potencian si la cebolla se consume cruda, por lo que una alternativa a este té es macerar durante una noche una cebolla cortada fina en un frasco de vidrio cubierta de miel, de modo que la cebolla libere sus principios activos. La consistencia de la miel se hace mucho más líquida y también puede ser consumida como jarabe 2 o 3 cucharadas al día.


Hasta aquí la información técnica. Pero ésta historia tiene un plus, porque al pensar en Haydeé como alumna y comprender hoy que, con los años, he aprendido más yo de ella que lo que pude yo enseñarle de fisicoquímica, me vino a la memoria un cuento… la leyenda de la cebolla, que a continuación les comparto:


“Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Daba gusto sentarse a la sombra de los árboles a contemplar esas bonitas vistas. Un buen día, empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, morado…Los colores eran deslumbrantes. Después de varias investigaciones, resultó que cada una de esas cebollas tenía dentro de su corazón una piedra preciosa. Una tenía un topacio, otra un rubí, otra una esmeralda… Pero, por alguna incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, inadecuado y hasta vergonzoso (fuera de lo normal). De modo que, las bellísimas cebollas, tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa con capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro, hasta convertirse en cebollas comunes. Incluso algunas optaron por esconderse de nuevo entre la tierra.


Un día, pasó por allí un sabio al que le gustaba sentarse a la sombra de aquel huerto, y que, además, entendía el lenguaje de las cebollas. El sabio empezó a hablar con cada una de ellas y, al final les preguntó: ¿Por qué no os mostráis tal y como sois por dentro?


Algunas de las respuestas fueron: Porque nos obligaron a ser así… Nos enseñaron a parecernos a los/as demás… Porque nos duele el rechazo… Todas coincidieron en que las capas se las fueron poniendo otras cebollas “normales” e incluso ellas mismas, para evitar las etiquetas, en este caso, el ser “raras” y para no ser criticadas por ser diferentes.


El sabio se echó a llorar tras escuchar las respuestas que le habían dado las cebollas. Él pensaba que era una pena no aprovechar, ni disfrutar de las cualidades diferentes de estas cebollas. Podría ser tan positivo…