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  • Damián Eloy Cofán

El 19 Número Kármico

¡Hola queridos lectores! Los saludo con alegría en este nuevo capítulo de abordaje de las Vibraciones Kármicas desde la Numerología. Donde hoy veremos detalladamente las características de un Número muy interesante, que representa en sí mismo la Conclusión y el Inicio de Ciclos.


El Número 19 nos invita a bucear en la oscuridad del Ser, es la luz que nos permite arrojar luz en las Sombras para evaluar lo recorrido. Es la etapa en la que observamos, evaluamos, vemos lo que sí, lo que no... y emprendemos acciones en el mundo para alcanzar algo distinto. Viaje en el que soltamos aquello que no nos sirve más.


Entonces el 19 en un sentido profundo, representa el trabajo que hay que realizar para salir del dominio de las sombras, alcanzando la luz. Algo que nos representa muy bien el Arcano 19 del Tarot, que es El Sol.


En lo que respecta a la vibración numérica, el 19 nos indica que todo aquello que viva quien lo porta, en esta encarnación, tendría que ser analizado, para detectar si está encontrándose con distintas formas de un mismo ciclo de elecciones o conductas, donde repita los mismos errores del pasado.


Este Número nos dice que se están purgando errores cometidos en encarnaciones anteriores, y como resultante, esos errores se siguen cometiendo en la encarnación actual. Habría que ver concretamente cuáles en cada caso.


Concretamente, el 19 en Numerología nos está alertando de que quien lo porta está cometiendo errores de manera cíclica, o, dicho de otra manera, está tropezando con la misma piedra una y otra vez sin darse cuenta cómo ni por qué.


En cuanto a lo personal, quienes portan el 19 en aspectos centrales de sus energías, podrían verse sumidos en la emoción de frustración, sintiendo y creyendo que no pueden avanzar en sus proyectos. De la frustración podría sobrevenir un fuerte carácter, ira, enojo que los sorprenda inesperadamente en situaciones, sin permitirle analizar.


El desafío entonces radicará en que desarrolle su capacidad de regulación de sus impulsos, haciendo foco en que, en distintas oportunidades, sin aviso, podría sobrevenirle una emoción de enojo, que ha de aprender a manejar. Y para eso sería conveniente que no niegue la posibilidad de enojarse, y que no trate de reprimirse.


Se trata de que aprenda a esperar que se presente esa emoción en primera instancia, y ni bien se presenta que la derive expresando lo que quiere poner en palabras, pero sin herir al otro, hablando comportándose con respeto y altura Y en segunda instancia, que aprenda a detectar tanto el origen de su frustración, como la manera en la que se mete en situaciones donde se encuentra sin puertas para abrir, sin lograr avanzar, y por lo tanto enojándose.


Ojalá hayas disfrutado de la Lectura.

Un abrazo