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Desintoxicación para una piel limpia

#5 de la serie: “Comer para Sanar.”


Casi todos hemos pasado por tener granitos, el llamado acné fisiológico. El acné es una patología de las glándulas sebáceas, que se desarrolla con nódulos duros en algunos casos, rojizos-blancos, pústulas o pápulas dolorosas. Están como estampados en la zona T de la cara, en el cuello o la espalda. Encontrándose allí donde hay muchas glándulas sebáceas.


Generalmente comienza el espanto a los 12, 13 años, desapareciendo al pasar la adolescencia. En algunas personas no se cura adecuadamente, siendo estas espinillas y las cicatrices resultantes, una carga psicológica importante para la persona.


Cuando una persona adulta sufre de acné, se debe frecuentemente a la intoxicación general del organismo, causada por una alimentación carente de nutrientes saludables, corroborándose luego de un cambio de hábitos alimenticios.


Una de las causas supuestas del acné son los andrógenos, las hormonas sexuales masculinas como la testosterona, que el cuerpo femenino también las produce, especialmente en la pubertad. Estas hormonas estimulas fuertemente las glándulas sebáceas de la piel y al mismo tiempo hacen que las células en la glándula sebácea produzcan más cornea. El sebo tiende a salir hacia el exterior de la piel y causa como una película en la superficie de la piel que se la observa como un filme brillante. Pero como el conducto sebáceo está bloqueado por las células corneas se desarrollan entonces los puntos negros (los llamados comedones) como un proceso de oxidación de las células. A esto se suma que sobre nuestra piel hay hasta 10.000 bacterias por centímetro cuadrado, algunas de estas prefieren el sebo que producen las glándulas sebáceas y elijen de preferencia los conductos obstruidos, multiplicándose allí, llevando la glándula a la inflamación.


Cuando esta infección se extiende debajo de la piel se la conoce con el nombre de pústulas, pápulas y nódulos característicos.


No sólo las bacterias se consideran desencadenantes de la inflamación, sino la nutrición insuficiente, el estrés, el tabaquismo, el alcohol. En su totalidad son cuestiones que acidifican el cuerpo físico y como consecuencia facilitan las inflamaciones.


Es conveniente no apretarse las espinillas o granos, aunque pareciera que fuese la solución más rápida, ya que pueden desarrollarse infecciones graves, más si están las espinillas en la cara y si no se ha vaciado el contenido por completo de las mismas haciendo propagar la infección a zonas vecinas. Si tienes la posibilidad visita una cosmetóloga. Un remedio casero de gran ayuda puede ser una vez a la semana hacerse baños de vapor con manzanilla, esto abre los poros y tiene un efecto antiinflamatorio.


No hay una dieta especial para el acné, hay que llevar a cabo una desintoxicación consecuente del organismo y tener en cuenta lo que ingieres porque influye en el mismo.


Especialmente evita comer las grasas saturadas, los productos lácteos grasos y los hidratos de carbono de absorción rápida y calorías vacías, como por ejemplo, las golosinas y los productos hechos con harinas blancas, etc. son alimentos incompatibles a la hora de crear tu dieta para el acné, porque intensifican la inflamación en el cuerpo.