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CIMICÍFUGA, MI ALIADA EN LA MENOPAUSIA!

Te doy la bienvenida como cada semana a este espacio dedicado al mágico mundo de las hierbas y sus beneficios para nuestro bienestar.


Hoy es el turno de la Cimicífuga racemosa o simplemente Cimicífuga. Si venís leyendo mis artículos sabrás que he mencionado esta hierba en los artículos anteriores referidos a Sexualidad, ginecología y otras hierbas: ya que es una planta que si bien tiene un montón de propiedades medicinales, su mayor uso se ha difundido en relación a su aplicación en los ciclos hormonales de la mujer.


También he mencionado antes, que a mis 40 años, experimenté mi menopausia precoz, que me llevó no solo a vivenciar cambios a nivel físico, sino también a nivel emocional y por supuesto mental. Sin saber muy bien que fue primero, si el huevo o la gallina, todos esos cambios también dieron lugar a un proceso interno de descubrimiento y transformación personal. En ese proceso, y de la mano de mi médica Ayurveda, fue que descubrí la Cimicífuga.


A esta hierba se la conoce también como «cohosh negro». Es una planta perenne, originaria de Canadá y de la zona este de los Estados Unidos. Los pueblos originarios de América la empleaban para mantener la salud reproductiva de la mujer y aliviar el dolor durante el período menstrual y el parto, entre otros usos. Los principios activos se encuentran en las raíces y rizomas de la planta.


Sofocos, sudación, palpitaciones, dolor de cabeza, depresión y alteraciones del sueño y de los estados de ánimo son algunos de los síntomas que, a menudo, aparecen durante la menopausia. Todos estos trastornos se deben a la reducción hormonal que se presenta en este periodo fisiológico de la mujer.


Para aliviar esos síntomas, la medicina tradicional recomienda realizar una terapia hormonal a base de estrógenos. Sin embargo, esa terapia supone la administración artificial de hormonas al organismo, lo cual no está libre de riesgos, y en mi caso personal no era una opción para mí. Una buena alternativa a este tratamiento fue la cimicífuga, que produce un efecto regulador hormonal. En un principio se pensó que tenía una acción de tipo estrogénico, pero hasta el momento no es posible explicar, en forma concluyente, la actividad del compuesto en las pacientes que presentan síntomas climatéricos. Es por eso que el mecanismo de acción no se conoce bien, pero más que aumentar el nivel de estrógenos en el plasma, lo que aumenta es su eficacia. Este punto diferencial es interesante, porque hace que carezca de los notables efectos secundarios que tienen las hormonas de síntesis.


La eficacia de esta planta es en todo comparable a la terapia hormonal. De hecho hay algunos estudios clínicos publicados en revistas científicas que demuestran que tres cuartas partes de las mujeres respondieron mejor a la cimicífuga que a la terapia hormonal.


Además, hay mujeres que tienen expresamente contraindicado el tratamiento hormonal, como las que tienen cáncer de mama, ya que empeora con la administración de estrógenos. En ellas el uso de extractos de cimífuga podría ser muy útil, ya que se ha comprobado que, a diferencia de los estrógenos, esta planta no estimula la proliferación de las células cancerígenas.


Otro de los problemas de la menopausia es la atrofia de la estructura de la mucosa vaginal, que se vuelve más seca. En estos casos, la administración de cimicífuga ha demostrado ser útil para contrarrestar ese efecto, como lo fue en mi caso.


En general, ésta es una hierba que puede utilizarse sin mayores inconvenientes o efectos secundarios. Sin embargo, existen algunos reportes que indican que en casos de pacientes con antecedentes hepáticos, el consumo de cimicífuga no sólo no es aconsejable, sino que podría generar complicaciones en los cuadros hepáticos.


A mediados de 1950 comenzó a fabricarse en Alemania un extracto isopropanólico estandarizado de Cimicifuga racemosa, que se ha utilizado para el tratamiento de las pacientes con síntomas climatéricos durante más de 50 años. En ese país está aprobada la venta libre de Cimicífuga racemosa para el tratamiento de los síntomas asociados con el período menstrual.


De qué otra forma puede consumirse ésta hierba? Puede tomarse de 20 a 40 gotas de tintura de la cimífuga, 3 veces al día en un poco de agua para los períodos dolorosos y para los sofocos, la sudoración nocturna o los trastornos emocionales asociados a la menopausia. En decocción, se pueden hervir 15 g de raíz de cimífuga en 900 ml de agua a fuego lento durante 15 minutos y tomar 2 veces al día para el dolor reumático, el lumbago, las neuralgias faciales, la ciática o la tendinitis. También se comercializan tabletas o cápsulas de esta planta para los síntomas de la menopausia o los problemas reumáticos. También se puede preparar un jarabe, que se puede combinar con azúcar o miel. Para su preparación, se combinan 300 ml de decocción de cimífuga con 225 g de azúcar o miel, se lleva a ebullición y se mantiene a fuego lento durante 5-10 minutos hasta obtener un jarabe que puede tomarse en dosis de 5 ml cada 2 o 3 horas. El jarabe puede utilizarse también para curar la tosferina y la bronquitis, por las propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antiespasmódicas que posee la planta.


Deseo con todo mi corazón que ésta información que te brindo te sea útil y también que hayas disfrutado de leer mi artículo. Nos encontramos la próxima semana con mucha más magia herbolaria!


Si te gusta lo que comparto o tenés sugerencias o comentarios, contáctame a jtasca2003@yahoo.com.ar


Julia Tasca

PhD. Ing. Química

Profesora UNCPBA


Herborista

MIMATE. Hierbas Medicinales

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Contacto: jtasca2003@yahoo.com.ar


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