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CANNABIS O MARIHUANA… CAPÍTULO 4: AVANCES EN INVESTIGACIÓN MÉDICA HOY!

Te doy la bienvenida como cada semana a este espacio dedicado al mágico mundo de las hierbas y sus beneficios para nuestro bienestar.


Hoy cerramos éste apasionante recorrido que iniciamos hace ya tres semanas atrás, con el primer artículo sobre el CANNABIS SATIVA, más comúnmente conocida como MARIHUANA. Si no leíste los 3 capítulos anteriores, te invito a leerlos buscando en éste mismo blog. El primero de ellos es sobre el registro histórico y ancestral del uso de la planta; en el segundo artículo descubrimos como nuestro cuerpo produce cannabis y el impacto que éste sistema endocannabionide tiene sobre la salud humana, y en el tercero descubrimos las diversas y maravillosas aplicaciones de la misma planta en la industria de la indumentaria, la construcción y el papel.


Y en el capítulo de hoy, como cierre de éste apasionante viaje, te contaré sobre los avances en investigación médica sobre el CANNABIS!


No ha pasado tanto tiempo desde que se descubrieron los componentes activos del cannabis. Sin embargo, el descubrimiento del sistema endocannabinoide en nuestro organismo (te sugiero leer mi artículo sobre el tema: https://www.cristianzeballos.org/post/cannabis-o-marihuana-cap%C3%ADtulo-2-nuestro-cuerpo-produce-cannabis) despertó un gran interés a nivel mundial y abrió la puerta a innumerables intentos de llevar adelante investigaciones científicas y médicas al respecto.


Las investigaciones sobre el cannabis son esperanzadoras, pero aún deben vencerse muchas resistencias legales y culturales. No ayuda que sea una droga prohibida en la mayoría de los países aún hoy; aunque, el hecho de que la Comisión de Estupefacientes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) haya quitado al cannabis de la Lista de estupefacientes peligrosos a finales del año 2020, reconociendo así oficialmente las propiedades medicinales del cannabis, genera, a mi entender, un momento bisagra en lo que a legislación se refiere.


Por ejemplo, en Argentina donde resido, en noviembre del 2020 el Poder Ejecutivo nacional aprobó por decreto la nueva reglamentación de la Ley de uso medicinal del cannabis, que facilita e impulsa la investigación de los usos terapéuticos de la planta, y establece que el sistema de salud debe garantizar el acceso al aceite de cannabis a los pacientes para los cuales los profesionales de la salud indiquen el tratamiento. Esta reglamentación brinda el amparo legal para avanzar con las investigaciones científicas en mi país, iniciando por el cultivo de la planta, extracción de los principios activos y estandarización de los preparados. En la Facultad de Ingeniería en donde trabajo como docente e investigadora, se aprobó recientemente un proyecto en el que se realizará un cultivo experimental que proveerá de la materia prima para dar curso a las investigaciones científicas, en asociación con organismos médicos y gubernamentales de la ciudad. Un hecho no menor que también impacta en el sistema científico, es que los principios activos de la planta no son patentables y, por tanto, no es fácil encontrar una industria interesada en financiar estudios clínicos con personas.


Como ya mencioné en el capítulo 2 de ésta saga, nuestro cerebro, así como muchos órganos periféricos, fabrican, contienen y utilizan una serie de moléculas que denominamos cannabinoides endógenos o “endocannabinoides” que, aunque estructuralmente son diferentes a los cannabinoides presentes en la planta de marihuana, forman parte de un sistema de modulación del organismo sobre el que actúan los cannabinoides vegetales o fitocannabinoides.


Una parte del auge que ha experimentado la investigación sobre los cannabinoides deriva de las expectativas que se han creado en torno a las posibles aplicaciones terapéuticas de estas sustancias, un tema de candente actualidad y que desborda las fronteras de lo estrictamente científico o clínico. De hecho, en Argentina por ejemplo, es la misma población civil la