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  • Franco Cruz

Así habló Zaratustra: Strauss y Nietzsche | I

¡Hola Amig@s! Bienvenid@s nuevamente a este espacio en donde compartimos reflexiones y conocimientos de alta vibración para tu crecimiento personal.


En esta ocasión compartiré contigo fragmentos del libro “Así habló Zaratustra” del filósofo Friedrich Nietzsche, donde también iré haciendo menciones en relación a la obra musical compuesta por Richard Strauss titulada con el mismo nombre.


Primero, para poner en contexto este libro fue escrito por Friedrich Nietzsche entre los años 1883 y 1885 y lo llamó “Also sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen” (Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie). En el mismo título de la obra encontramos la antesala a lo que será un libro lleno de profundidad y misticismo.


Este escrito de Nietzsche, fue de inspiración para que el gran músico y compositor Richard Strauss creara en 1896 uno de sus poemas sinfónicos más conocidos “Así habló Zaratustra”. La estructura de esta obra, se divide en nueve secciones interpretadas en tres momentos diferenciados. Strauss denominó las secciones en función de capítulos seleccionados del libro.


La primera sección, que analizaremos hoy, se llama Einleitung, oder Sonnenaufgang (Introducción, o Amanecer). Sección universalmente conocida por ser parte de la introducción en la película 2001, odisea en el espacio de Stanley Kubrick.

En esta introducción, encontramos el elemento melódico principal (leimotiv) representado por las trompetas que hacen un juego de intervalos de tercera mayor y menor (ej do, sol, do, mi, mib) y donde concluye con cadencias armónicas en su mayoría de la misma tonalidad. La imagen de esta sección representa la llegada del “superhombre” según Zaratustra, como así también una decisión por parte del personaje respecto a dejar su vida ermitaña para acercarse y llevar un mensaje de sabiduría a la humanidad.


Prólogo de Zaratustra

“Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, - y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:


¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!


Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.


Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.


Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.


Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!


Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!


¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!


¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre. Así comenzó el ocaso de Zaratustra.”


¡Ojalá te haya sumado este artículo y nos vemos la próxima semana!


Franco Cruz


Docente de Educación Musical

Clases de Guitarra Online

Motivación Personal

Investigación y Aplicación de Enseñanzas Herméticas

Contacto: francocruz.clasesdeguitarra@gmail.com

Whatsapp:+5492214883109

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